La metáfora del autobús (ACT): cómo seguir tu camino aunque haya ruido dentro

manos en volante metáfora del autobús ACT pensamientos
Tú conduces, aunque haya pensamientos que intenten decirte lo contrario.

La metáfora del autobús: cómo seguir tu camino aunque haya ruido dentro

La metáfora del autobús, dentro de ACT, explica muy bien esta sensación.

Tú conduces, aunque a veces se te olvide.

 

Hay días en los que sientes que no decides tú.
Como si algo dentro llevara el volante.

Pensamientos que empujan.
Que opinan.
Que insisten.

Pensamientos intrusivos.

Y sin darte cuenta…
vas hacia donde ellos dicen.

La metáfora del autobús, dentro de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), habla justo de esto.
Y de algo más importante: no necesitas que los pensamientos desaparezcan para poder avanzar.


¿Qué es la metáfora del autobús en ACT?

Imagina que conduces un autobús.

Ese autobús es tu vida.
Y tú… eres quien lleva el volante.

Pero no vas sola.

Detrás, en los asientos, viajan pasajeros.
Algunos tranquilos.
Otros muy ruidosos.

Hay uno que no deja de repetir:
“no vas a poder”

Otro susurra:
“mejor no lo intentes”

Y alguno grita:
“date la vuelta”

A veces se levantan.
Se acercan.
Y parece que van a arrebatarte el volante.

Y tú… dudas.

Cuando los pensamientos toman el volante

Bajas la velocidad.
Cambias de dirección.
O directamente paras.

No porque quieras.
Sino porque lo que dicen… pesa.


 Por qué luchar contra los pensamientos no funciona

Intentamos callarlos.
Convencerlos.
Echarlos del autobús.

Pero cuanto más luchas…
más ruido hacen.

Más presentes están.

Y sin darte cuenta,
tu energía se va en discutir con ellos
en lugar de conducir.


El cambio: conducir con los pensamientos dentro

¿Y si no hiciera falta que se callaran?

¿Y si pudieran seguir ahí…
y aun así tú eligieras hacia dónde ir?

Los pasajeros no conducen.
Aunque griten.

El volante sigue en tus manos.


Cómo aplicar la metáfora del autobús en tu día a día

Quizá hoy aparezca un pensamiento como:
“no es el momento”
“no soy suficiente”
“me da miedo”

Y quizá no desaparezca.

Pero…
¿podrías hacer un gesto pequeño igualmente?

Uno solo.

Ejemplos de gestos pequeños que cambian la dirección

Por ejemplo:

Responder a ese mensaje que llevas días evitando.

Salir a dar un paseo corto aunque no tengas ganas.

Abrir el cuaderno y escribir dos líneas.

Decir “sí” o “no” con más verdad.

Respirar hondo y quedarte un poco más contigo.

No para demostrar nada.
Sino para elegir dirección.

No tienen que ser grandes cambios.
A veces es solo un pequeño giro.

Un gesto que diga:
“aunque este pensamiento esté, yo sigo.”


Cierre

No se trata de ir sin pensamientos.

Se trata de aprender a conducir con ellos dentro.

Sin dejar que decidan por ti.

Dejar de luchar con los pensamientos.


Preguntas para volver a ti

  • ¿Qué pasajeros aparecen más en tu autobús últimamente?

  • ¿Cuál te hace frenar más?

  • Si hoy no dejaras que ese pensamiento decidiera por ti…
    ¿Qué gesto pequeño sería posible?

No se trata de ir sin pensamientos.

Se trata de aprender a conducir con ellos dentro.

Sin dejar que decidan por ti.

Si sientes que te cuesta hacerlo sola,
en el círculo de mujeres Gaiara trabajamos justo esto:
mirar lo que pasa por dentro con más claridad
y empezar a relacionarnos de otra forma.

Un espacio tranquilo, sin exigencia,
para ir volviendo a ti, poco a poco.


Hay momentos en los que la mente hace ruido…
y parece que tenemos que pararlo para poder seguir.

Si lo prefieres te propongo escuchar esto de otra forma.

Audio metáfora del autobús

Quizá no se trata de que el ruido desaparezca.

Quizá se trata de no soltar el volante.

¿nos vemos en los comentarios?

Me gustaría conocer tu opinión acerca de este artículo y qué te ha parecido.

 

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Mercedes Lorenzo creadora de SeTuHoy talleres mindfulness

Soy Mercedes, artesana de las emociones. Acompaño a mujeres a vivir con más calma y autenticidad.

Y quiero darte la bienvenida a mi blog, donde encontrarás un montón de artículos  en los que compartiré contigo lo que he aprendido desde la experiencia, cursos, práctica y quererme un montón.